domingo, diciembre 17, 2006

Crisis de identidad


No al Estatuto. Este es el grito de guerra que ha pemitido que el núcleo de la "profesión" periodística se haya aunado en contra de la proposición de ley presentada por el grupo parlamentario de Izquierda Unida.
Desde la FAPE y la APM consideran inútil que se pase por alto la definición de periodista y se atribuya la acreditación a la nómina y a la imprecisa definición de "ocupación principal y remunerada". Pero sobretodo el llamado Consejo Estatal de Información, el que determina quién es periodista y quién no lo es, aseguran que tendrá el rechazo de la mayoría de organizaciones de periodistas, especialmente las más comprometidas con la defensa de la libertad de expresión
Por su parte IU argumenta que el Estatuto del Periodista Profesional se limita a regular el ejercicio de una profesión, la periodística. Los periodistas contribuyen a formar la opinión pública. Y para que la opinión pública sea libre es preciso que los medios de comunicación y los periodistas realicen su tarea con responsabilidad y con unas garantías mínimas de calidad. "No recorta ningún derecho a los ciudadanos, ni limita la libertad de expresión, ni mucho menos establece el control político de los periodistas".
A partir de estas dos posturas totalmente opuestas, debemos extraer lo más importante, la necesidad de poner en el sitio que merece al trabajo que realizan los periodistas. Nos encontramos en una situación en la que a pesar de ser una parte importante en la sociedad actual, como aquellas únicas personas que tienen el derecho de informar, se está infravalorando el trabajo realizado. Ahora cualquier persona puede opinar de otra por la única razón de haber salido en un reality o haber tenido o decir que ha tenido algo con un personaje o personajillo famoso y después de un tiempo le dan un carnet que dice que ya es periodista.
Por todo ello nos encontramos ante una verdadera crisis de identidad en la que cada uno de nosotros ni sabemos ni lo que somos realmente ni para que estamos haciendo esto. Se puede ser periodista titulado, a secas, pero no profesional, pues para esto último se necesita un carné, además la decisión sobre quién merece esa habilitación estará en manos de un Consejo Estatal de la Información, que es tanto como regalarle abiertemente el control de los medios informativos a los poderes políticos.
Después de esto yo me pregunto: ¿Para qué narices estoy yo estudiando esta carrera, si luego puedo llegar al mismo sitio ahorrándome ir a la universidad?. Ahí es el punto de partida para dar forma al verdadero y nesario Estatuto del Periodista, ser justos y coherentes con la actividad de cada uno.

martes, diciembre 12, 2006

Partidarios del horror

Esto sucedió ayer en Chile cuando una reportera de televisión española entró en directo y un partidario de Pinochet le quitó el micrófono para insultar a los españoles.

lunes, diciembre 11, 2006

Un verdadero compromiso


A los periodistas les gusta pensar que son los representantes del pueblo, sin embargo éstos cada vez se sienten más desconfiados respecto a esa labor. La gente ve sensacionalismo y piensa que los periodistas tan sólo trabajan por la fama y el dinero. Por eso para recuperar la confianza el periodismo debe restablecer el compromiso con el pueblo. La verdad y lealtad son sólo los dos primeros pasos para que el periodismo pueda funcionar.
¿Qué protege protege el compromiso del periodista con el ciudadano?En respuesta existen una serie de principios que debe respetar el sector informativo del periodismo: En primer lugar el compromiso de la empresa con el ciudadano, en donde la parte empresarial y periodística están comprometidas con los valores de la profesión.
Es necesario contratar directivos que pongan al ciudadano en primer lugar. Robert Dechard declara que "Todo se reduce a seleccionar a personas que tengan experiencia dentro del periodismo, cierto criterio informativo y sean sensibles a los conflictos que puedan surgir.
Establecer y declarar conceptos básicos claros. Es necesario articular los conceptos básicos entre todos sus empleados y crear una atmósfera en la que cada uno comprende y valora el papel desempeñado por el otro. Los periodistas tienen la última palabra sobre las noticias.
Por último manifestar con total claridad cómo funciona un medio de comunicación. Edward Seaton, director del Manhattan Mercury declaró que lo mejor que la prensa podía hacer para recuperar la confianza y credibilidad ante el lector era explicarse. Hacer hincapié en el servicio de los ciudadanos, no en la cuanta de resultados o en la tecnología.

El valor del dinero


Periodismo=negocio, esta es la cruda pero sincera realidad que se ha implantado en todos los medios de comunicación en los últimos años. Ahora lo más importante no es el bien informativo a favor de los lectores, oyentes o telespectadores sino el bien económico o lo que es lo mismo a más publicidad, mayores ingresos. Los que deberían ser los principales beneficiarios, se han convertido en clientes, que forman parte del marketing, las noticias se han convertido en un “servicio al cliente”.
Los grandes directivos tienen ahora la principal responsabilidad de ajustarse a los presupuestos y atraer nuevos clientes. Oh! cómo ha cambiado el sentimiento periodístico por el que muchos han luchado a lo largo de los años y que parece que esos esfuerzos por mantener viva la esencia de la profesión periodística se está esfumando.
Aunque llegados a este punto deberíamos pararnos a penar en cuál es una de esas esencias a las que los periodistas deben ser fieles por encima todo: una de ellas es la lealtad. Ésta consiste es un acuerdo tácito con los receptores de la información y se basa en la idea de que las personas informantes no sufren impedimentos para decir la verdad.
Esto es fundamental para que los ciudadanos crean en el medio de comunicación, en su credibilidad. Es por eso que los periodistas tienen la responsabilidad, la obligación social de anteponerse a los intereses inmediatos de los de “arriba” y por ello no se les puede considerar como los empleados de cualquier empresa. Este compromiso con los ciudadanos es “la independencia del periodista”.
Otra de las claves es que “Para los periodistas, la parte económica del negocio suponía un desafío a su independencia, la tan temida rentabilidad era una palabra en clave para dejar que los anunciantes dieran forma a las noticias”.
¿Si el periodismo no vendiera tendría el valor que se le da en la actualidad? ¿Seríamos capaces de dejar atrás nuestros principios y abandonar la cobertura de una información por interés de un anunciante?