lunes, noviembre 27, 2006
De principio, la verdad
La primera obligación del periodismo es la verdad y ante esto hay unanimidad absoluta, pero la pregunta es ¿qué es la verdad?Ante esta pregunta el cien por cien de los entrevistados por el Pew Research Center for the Pople and the Press respondieron: averiguar los hechos.
El deseo de que la información sea verdad es elemental puesto que las noticias son el material que utiliza el ciudadano para informarse y reflexionar.
En el comienzo del siglo XX los periodistas comenzaron a darse cuenta de que realismo y realidad o exactitud y verdad no son términos equiparables. En 1920 Walter Lippman utilizó las palabras verdad e información de manera intercambiable, pero dos años después escribió ue " Información y verdad no son la misma cosa".
Con el nacimiento de la teoría democrática la promesa de ser veraz se convirtió en imprescindible. El director del primer periódico editado en Francia prometió: "En una cosa no cederé ante nadie: en mis esfuerzos por dar con la verdad". A este compromiso se unieron los primeros diarios de Estados Unidos, Alemania o España.
Durante el siglo XIX el periodismo buscó sus primeros éxitos masivos basán
dose en el sensacionalismo de la mano de Hearst(izquierda) y Pulitzer (derecha) y el "periodismo amarillo" (tiene cabida la la guerra en la que España pierde Cuba).
Pero éstos también querían garantizar a los lectores que la veracidad de lo leído estaba fuera de toda duda. El Herald de Hearst se jactaba de ser el diario más veraz de la ciudad, mientras que el Sun de Pulitzer actuaba según el lema "veracidad, veracidad, veracidad". En 1913 este último creó en el Hutchins Comissions, grupo de académicos que redactaron un documento con las obligaciones del periodismo, advirtió de los peligros de los peligros de publicar artículos "factualmente correctos pero sustancialmente falsos". "Ya no basta con reproducir los hechos verazmente. Ahora es necesario informar de la verdad que encierran los hechos".
dose en el sensacionalismo de la mano de Hearst(izquierda) y Pulitzer (derecha) y el "periodismo amarillo" (tiene cabida la la guerra en la que España pierde Cuba).
Pero éstos también querían garantizar a los lectores que la veracidad de lo leído estaba fuera de toda duda. El Herald de Hearst se jactaba de ser el diario más veraz de la ciudad, mientras que el Sun de Pulitzer actuaba según el lema "veracidad, veracidad, veracidad". En 1913 este último creó en el Hutchins Comissions, grupo de académicos que redactaron un documento con las obligaciones del periodismo, advirtió de los peligros de los peligros de publicar artículos "factualmente correctos pero sustancialmente falsos". "Ya no basta con reproducir los hechos verazmente. Ahora es necesario informar de la verdad que encierran los hechos".El periodista Jack Fuller en su libro News Values explica que según los filósofos, existen dos pruebas de la veracidad: una es la correspondencia, la otra la coherencia. Esto se traduce en averiguar los hechos y encontrarles sentido. El periodista del Washington Post Carl Bernstein declara que los reporteros " se esfuerzan por conseguir la mejor versión posible de la verdad".
Para concluir destacar que "la prensa necesita concentrarse en la síntesis y verificación, más que añadir contexto e interpretación". A medida que los ciudadanosse encuentren con una mayor influencia de datos tienen mayor necesidad de fuentes identificables dedicadas a verificar la información, destacando lo relevante y desechando lo que no es.
Organización ante todo
La capacidad de coordinación y dirección de los jefes del medio de comunicación depende la calidad del producto final. Éstos responsables deben de ser capaces de encontrar el punto de equilibrio entre las individualidades, originalidad y talento. Debe de haber coherencia y unidad dentro del medio. La redacción debería obedecer a unos principios generales de organización, pero tiene que haber un margen de libertad y espontaneidad para el desarrollo de la responsabilidad personal de la persona para encontrar la creatividad.En el caso del dilema la redacción se encuandra dentro de los márgenes que se dan en un gran número de redacciones tanto de la televisión o el periódico. A primera hora de la mañana se reúnen para establecer los principales temas que se incluirán en el programa 60 minutos de la cadena CBS.
Pero no todo es tranquilo y la libertad no es tan clara, ya que el hecho de no permitir la reproducción integra de la entrevista realizada por parte de Lowell Bergman al Dr Wigand por orden de los superiores dejándose llvar por intereses económicos y de poder.
El peso de las redacciones ya no es tan grande como antes, ya no deciden sino que en muchas ocasiones se limitan a callar. Se opta por un periodismo de despacho o de declaraciones en lugar de arriesgarse por conseguir una buena historia a través del periodismo de investigación, muy diferente al caso de los dos periodistas del Wasington Post Woodward y Bernstein. En este caso la propietaria del diario Katherine Graham respalda el trabajo de los dos reporteros y se les anima para seguir adelante. En el dilema esto no ocurre y es Bergman el único que es capaz de confiar en la historia porque no se deja llevar por loq ue hay "arriba".
Por encima de la noticia

La esencia del periodismo de la que algunos hablan no es la constante habitual en meras mercancíaslos medios de comunicación. El interés económico está por encima de todo eso y las noticias tan sólo son meras mercancías al servicio de unos pocos. La influencia desde altas instancias y la búsqueda del beneficio es una de las bases de el dilema.
Lowell Bergman después de entrevistar a Jeffrey Wigand empezó a tener dificultades para hacer publico el documento y recibió "recomendaciones" por parte de la cadena televisiva CBS para recortar las preguntas realizadas y las respuestas del Dr Wigand. El medio es el que manda sobre el periodista y como tal se hizo caso. Pero el periodista no se dejó amedrantar y logró que la entrevista apareciera de forma íntegra y que se conocieran las presiones recibidas para que esta información no saliera a la luz por parte de las grandes empresas.
El periodista filtró al Wall Street Journal y al New York Times todo lo referente al caso Wigand y las presiones recibidas por parte de Bergman. Los dos diarios decidieron publicar la historia y desenmascarar esta trama, una constante en las grandes corporaciones como es el caso de las tabacaleras que a base de poder intentan callar.
En una entrevista realizada a Lowell se mostraba tajante al respecto hablando de la autcensura de los medios y la información debido a los interese económicos. El periodista asegura que "en Estados Unidos existen pocas restricciones para destapar casos vinculados al gobierno, pero esto cambio cuando nos topamos con los intereses privados. En este caso es falso hablar de la capacidad de la prensa para poner al descubierto cuestiones que lo impliquen".
Podríamos hacer comparaciones "odiosas" del trabajo realizado por Bob Woodward y Carl Bernstein en el Caso Watergate y el de Lowell Bergamn respecto al Caso Wigand. Pero en ambos los periodistas luchan contra fuerzas mucho más poderosas con la intención de sacar a la luz algo que consideraban necesario para la sociedad.
Luchar hasta el final

Los años y el buen hacer en la profesión periodística permiten dar una credibilidad de cara a la sociedad. Esto es lo que consigue el periodista de investigación y productor de 60 minutos, uno de los programas de la cadena norteamericana CBS, a los que no les ha afectado el paso del tiempo en el mundo de la comunicación y después de más de 40 años es una referencia en EE.UU.
En esta ocasión Lowell Bergman defiende el derecho a la información frente a las grandes tabacaleras y su propia empresa, una excepción en los medios de comunicación actuales.
Es un periodista convencido en que el informe que ha recibido sobre es necesario que se cuente a la opinión pública e intenta comunicarse con uno de los mayores entendidos en la materia, el Dr Jeffrey Wigand y para ello diseña una estrategia. Bergman intenta de todas las maneras que esta persona hable y para ello llama a su casa y a pesar de la negativa continúa hasta conseguir su objetivo (curiosa es la manera con la que se comunican a través del fax). En el dilema podemos ver como el periodismo de investigación está retrocediendo ante el acoso de los que tienen el dinero en aquel país.
Después de muchas conversaciones el periodista convence a su fuente que hable a cámara sobre las prácticas ilegales e inmorales de la gran industria tabacalera. El periodista sólo se vale de Wigand para intentar desenmascarar a los “siete enanos”, como en la película se les llama a las siete grandes tabacaleras de los EE.UU, grandes industrias con un poder que llega al control de los medios de comunicación.n
En esta ocasión Lowell Bergman defiende el derecho a la información frente a las grandes tabacaleras y su propia empresa, una excepción en los medios de comunicación actuales.
Es un periodista convencido en que el informe que ha recibido sobre es necesario que se cuente a la opinión pública e intenta comunicarse con uno de los mayores entendidos en la materia, el Dr Jeffrey Wigand y para ello diseña una estrategia. Bergman intenta de todas las maneras que esta persona hable y para ello llama a su casa y a pesar de la negativa continúa hasta conseguir su objetivo (curiosa es la manera con la que se comunican a través del fax). En el dilema podemos ver como el periodismo de investigación está retrocediendo ante el acoso de los que tienen el dinero en aquel país.
Después de muchas conversaciones el periodista convence a su fuente que hable a cámara sobre las prácticas ilegales e inmorales de la gran industria tabacalera. El periodista sólo se vale de Wigand para intentar desenmascarar a los “siete enanos”, como en la película se les llama a las siete grandes tabacaleras de los EE.UU, grandes industrias con un poder que llega al control de los medios de comunicación.n
martes, noviembre 21, 2006
lunes, noviembre 20, 2006
Los orígenes de la información

La organización en la redacción supone establecer un orden en la actividad empresarial mediante la aplicación de determinadas reglas que hacen posible integrar todos los elementos que componen el proceso de producción.
Los periodistas Woodward y Bernstein son una mínima parte de la redacción que conforma uno de los diarios más influyentes del mundo, el Washington Post. De la capacidad de coordinación y dirección de los jefes depende la calidad del producto final y esto es lo que permitió que la investigación del caso Watergate desembocara en un producto de calidad al final, gracias también al apoyo, capitaneados por Ben Bradlee, que en un momento dado se les da a ambos periodistas.
Los periodistas Woodward y Bernstein son una mínima parte de la redacción que conforma uno de los diarios más influyentes del mundo, el Washington Post. De la capacidad de coordinación y dirección de los jefes depende la calidad del producto final y esto es lo que permitió que la investigación del caso Watergate desembocara en un producto de calidad al final, gracias también al apoyo, capitaneados por Ben Bradlee, que en un momento dado se les da a ambos periodistas.
El jefe de redacción es otra importante fuente de ánimo, quien conforme avanza la investigación les dice "adelante muchachos", ya que ve el trabajo que están realizando, con la mayor profesionalidad posible y dando a todos una lección de cómo debe tratarse una información en el mundo del periodismo.
Cada día tiene lugar una reunión en la que están presentes los jefes de cada una de las áreas como es el caso de local, nacional o internacional, donde se debaten los temas más destacados de cada una de las áreas. Howard Simons podríamos tratarlo como a un subdirector que se encarga de la coordinación de las grandes áreas del diario y es brazo derecho de Ben Bradlee.
Cada día tiene lugar una reunión en la que están presentes los jefes de cada una de las áreas como es el caso de local, nacional o internacional, donde se debaten los temas más destacados de cada una de las áreas. Howard Simons podríamos tratarlo como a un subdirector que se encarga de la coordinación de las grandes áreas del diario y es brazo derecho de Ben Bradlee.
Por tando podemos hablar de una estructura de redacción piramidal en la que cada uno tiene su función establecida.
Es curioso el ambiente que se da en la redacción, de mucha complicidad entre ellos, ayudándose unos a otros, una cuestión que pienso que con el paso del tiempo es menos frecuente que se vea en las redacciones de todo el mundo. Un ejemplo es cuando una de las redactoras se deja convencer para sacarle información a una persona muy importante para el futuro del caso.
Heather Graham, quien no aparece en la película, es la propietaria del diario tras la muerte de su marido, también apoya el trabajo del Watergate.
Claves determinantes

El caso Watergate no sólo tuvo una tremenda repercusión en EE.UU sino en todo el mundo y demostró que “se imponía con cierta urgencia la necesidad de considerar la información como algo susceptible de ser trabajado más a fondo, de ser documentado, ampliado, verificado, contextualizado, indagado y, en definitiva, investigado (Carmen Quesada). Y esto es lo dos desconocidos periodistas en ese momento hicieron, cuando nadie daba un duro por ellos.
Mark Felt era garganta profunda, la fuente que conservó su anonimato durante 33 años. Los historiadores explican que éste reunía los dos elementos que requería la identidad de “Garganta Profunda”: acceso a la información y motivo para filtrarla. Felt siempre le pidió que mantuviera el secreto contase lo que contase y le hizo jurar que no daría indicios de que existía una fuente secreta detrás del caso. Éste se limitó a confirmar datos que los periodistas habían obtenido por sus fuentes, les guiaba cuando se encontraba en el parking con Woodward y les decía: “Van bien”, “Tengan cuidado” o “Se equivocaron”.
Respetar la confidencialidad es vital para un periodista, para generar confianza en la fuente y en las futuras fuentes. Este anonimato es a veces fundamental cuando la persona está dispuesta a arriesgar su vida o su carrera.
A medida que se desarrolla el escándalo los dos periodistas desean entrevistar a las fuentes en los hogares de éstas, identificándose siempre como reporteros del Post, pero para sacarle la información a cada uno de ellos daban a entender una serie de datos para que éstos se lo confirmasen.
A medida que se desarrolla el escándalo los dos periodistas desean entrevistar a las fuentes en los hogares de éstas, identificándose siempre como reporteros del Post, pero para sacarle la información a cada uno de ellos daban a entender una serie de datos para que éstos se lo confirmasen.
Cuando Bernstein descubre el robo en el Watergate empieza a llamar al tipo de fuentes potenciales que a primera vista no son las potenciales como empleados o botones de los hoteles. Ellos les indicaron que algo raro sucedía y pasaron una serie de detalles interesantes, porque no son personas sometidas a las presiones directas de la administración. Woodward por su
parte asiste a la audiencia preliminar y comienza una conversación con un hombre que finalmente contribuye en el desarrollo de toda la historia.
parte asiste a la audiencia preliminar y comienza una conversación con un hombre que finalmente contribuye en el desarrollo de toda la historia.Bernstein cuestiona sobre cuestiones éticas cuando trata de identificar llamadas telefónicas privadas utilizando sus fuentes en el interior de la empresa de comunicaciones Bell.
El editor Ben Bradlee dice que pese a los esfuerzos, el New York Times no pudo alcanzarlos en la cobertura, ya que asegura que la ventaja que tenían era que conocían muy bien a las fuentes locales, en especial la policía de Washington D.C.
El editor Ben Bradlee dice que pese a los esfuerzos, el New York Times no pudo alcanzarlos en la cobertura, ya que asegura que la ventaja que tenían era que conocían muy bien a las fuentes locales, en especial la policía de Washington D.C.
Bob Woodward opina que “el periodismo trata sobre la eficacia, encontrar a la persona correcta y hacer el trabajo rápido. Revisar una y otra vez los documentos y hablar con las fuentes para ganar así su confianza”.
Una lección para todos

El periodismo dio un giro de 180 grados el día que el presidente de EE.UU Richard Nixon dimitió de su cargo, después del trabajo de dos reporteros del Washington Post. Cuando nadie creía en la historia, ellos estaban convencidos de que lo que estaba investigando era algo importante y “tiraron p’alante”, apoyados por Ben Bradlle y Harry Rosenfeld. Además de la propietaria del diario Catherine Gram., en la sombra, la cual falleció sin conocer la identidad de “Garganta Profunda”.
Su trabajo dio una lección a todos, periodistas o no de cómo debe tartarse una información y cómo utilizar cada una de las fuentes para beneficio de la información, que al final constituyó un bien para la sociedad americana. Dos periodistas valientes, junto con un periódico que arriesgó mucho y se enfrentó a la todopoderosa Casa Blanca. Además es la única vez que en la historia de aquel país que un presidente ha tenido que renunciar de su cargo.
Por todo ello esta lección puede ser el ejemplo de cómo el periodismo puede ser una profesión que puede servir de bien público. También destacar el hecho de que la principal fuente de esta historia permaneciera en el anonimato durante 33 años hasta que la revista Vanity Fair reveló al resto del mundo uno de los secretos mejor guardados. Woodward y Bernstein reafirmaron una de las reglas básicas de esta profesión: no revelar el nombre de una fuente que da una información off the record.
Su trabajo dio una lección a todos, periodistas o no de cómo debe tartarse una información y cómo utilizar cada una de las fuentes para beneficio de la información, que al final constituyó un bien para la sociedad americana. Dos periodistas valientes, junto con un periódico que arriesgó mucho y se enfrentó a la todopoderosa Casa Blanca. Además es la única vez que en la historia de aquel país que un presidente ha tenido que renunciar de su cargo.
Por todo ello esta lección puede ser el ejemplo de cómo el periodismo puede ser una profesión que puede servir de bien público. También destacar el hecho de que la principal fuente de esta historia permaneciera en el anonimato durante 33 años hasta que la revista Vanity Fair reveló al resto del mundo uno de los secretos mejor guardados. Woodward y Bernstein reafirmaron una de las reglas básicas de esta profesión: no revelar el nombre de una fuente que da una información off the record.
lunes, noviembre 06, 2006
El paraiso de la mentira


Como mostraba Stephen Glass en todos sus artículos, lo fascinante de esta profesión es poder mostrar un espectáculo más allá de la realidad de éste. Esto es lo que en ocasiones se puede llegar a pensar del mundo del periodismo, que es un circo en el que un grupo de personas escriben acerca de cosas para entretener al público que lo lee.
Esta es una de las cuestiones que más me llaman la atención- dejando a un lado pero sin quitarle importancia la cuestión de la invención de las fuentes-cómo las ganas de triunfar en el periodismo a su corta edad, ser ejemplo para futuras generaciones de periodistas le hace convertirse en una marioneta más de la sociedad, en la que "el periodismo, como la verdad, debe ser un espectáculo para ser creíble".
Sus artículos alcanzaron la fama a la velocidad del rayo, sus delirios de grandeza transforman su curiosa ascensión y caída en una más de sus mentiras y antes que salir en busca de sus jugosos e increíbles reportajes, optó por inventar él mismo personajes y noticias impactantes, hasta que el asunto se le fue de las manos y fue desenmascarado en una investigación interna.
Adam L. Sapenberg, redactor de Forbes Digital logró desenmascarar al joven Glass tras un arduo trabajo en el que ayudado por el editor de The New Republic, fueron comprobando cada una de las fuentes que éste les proporcionaba pero ninguna de ellas era real.
Stephen Glass, no respetó la máxima de acudir a las fuentes para escribir el artículo y todas las que menciona son absolutamente falsas. Toda fuente es valiosa en sí misma y es contraposición a otras, por lo que la información se enriquece a través del contraste y la polémica. Todas las fuentes pueden ser importantes en un momento dado. este redactor alude tener una serie de fuentes confidenciales, que con el paso del tiempo se descubre que ninguna es cierta.
Adam L. Sapenberg, redactor de Forbes Digital logró desenmascarar al joven Glass tras un arduo trabajo en el que ayudado por el editor de The New Republic, fueron comprobando cada una de las fuentes que éste les proporcionaba pero ninguna de ellas era real.
Stephen Glass, no respetó la máxima de acudir a las fuentes para escribir el artículo y todas las que menciona son absolutamente falsas. Toda fuente es valiosa en sí misma y es contraposición a otras, por lo que la información se enriquece a través del contraste y la polémica. Todas las fuentes pueden ser importantes en un momento dado. este redactor alude tener una serie de fuentes confidenciales, que con el paso del tiempo se descubre que ninguna es cierta.
"La competitividad, la presión por conseguir mejores historias y las prisas por triunfar han plagado de falsedades el periodismo norteamericano en los últimos tiempos", comenta el periodista Juan Varela. Ésto es lo que sentía Glass cuando inventaba sus historias y luego las exponía ante sus fascinados compañeros del New Republic. Lo que permitió desenmascararlo fue HACK HEAVEN (El paraíso de la Piratería), publicado el 18 de mayo de 1998 acerca de la convención de piratas informáticos, es una mentira que se convirtió para Stepehen Glass en su sentencia y donde fue capaz de inventar cada una de sus fuentes para inventar un artículo que sólo existía de verdad en su cabeza. No se quedó sólo ahí, sino que a pesar de que las pruebas estaban en su contra, el seguía dispuesto a demostrar que lo que decía estaba contrastado con cada una de las fuentes, de las que decía que le habían traicionado después de darles éste toda su confianza.Incluso es capaz de llevar a su editor a cada uno de los lugares que menciona en su artículo, intentando convencerle de que todo lo que escribió en su famoso bloc de notas era verdad. Esto no le sirvió de nada y a raíz de aquí cada una de us publicaciones en The New Republic fueron revisadas y se comprobó que este joven reportero se inventó datos, personajes y tramas en 27 de los 41 artículos. Resulta inverosímil el que alguien fuera capaz de inventar notas con una imaginación tan grande pasando por editores, correctores, amigos, y un equipo completo encargado de autentificar los contenidos publicados.
Pero después de ver esto, la gran pregunta es si pesa más el poder, la ambición, la fama por estar arriba más que responsabilidad de contar la verdad, aunque no sea tan fascinante como la quieren pintar a veces. De ser un privilegiado al que le permiten ser los ojos de la sociedad ante los millones de lectores en el mundo que esperan cada mañana que tú seas el que le muestre lo que está pasando.
miércoles, noviembre 01, 2006
Un último intento para no irse
Mañana la Dama de Elche regresa a Madrid, pero hay algunos que no quieren que ocurra. Presta atención:

