En qué democracia vivimos -Cap III
La influencia de la televisión nos invade y es capaz de inducir al voto en unas elecciones, mostrando a quién se debe votar. Enseña el rostro de los candidatos, pero no su mensaje, no hace falta porque la tele hace el resto. Ésta es la que hace ganar a un partido las elecciones con tan sólo una campaña a favor o en contra de los candidatos y para ello recurren al sentimentalismo y filosofía barata, mientras los ciudadanos no se dan cuenta de nada y piensan: "Si lo dice la tele, será bueno".Es imprescindible una democracia directa con la que además de elegir, la sociedad pueda saber lo que está eligiendo realmente y es por eso que la educación juega un papel muy importante. El problema es que la educación está muy especializada y son pocos los que de verdad saben cómo funciona la política, el resto sigue a la masa.
Y es que la televisión además de empobrecer la información, también perjudica la formación del ciudadano. Las imágenes que ofrece reducen la capacidad de abstracción y con ellos la capacidad para comprender los verdaderos problemas en los que se encuentra la sociedad actual. Convierte a todos en zombis, dominados por una tecnología que ha inventado él mismo y de esta manera se pasa de "homo sapiens" a "homo digitalis".
Su función se reduce a pulsar los botones de un teclado y a leer una pantalla a través de la cual el telespectador ve lo que quieren que vea, no tiene capacidad de elección. Un medio que se presentaba como fundamental en el desarrollo de la sociedad, se vuelve en su contra y la debilita y también la opinión pública. La televisión reduce al ser humano en simple marioneta que asiente y no rechista, porque su ignorancia le puede y le impide tener capacidad de elección propia.

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