Crisis de identidad

No al Estatuto. Este es el grito de guerra que ha pemitido que el núcleo de la "profesión" periodística se haya aunado en contra de la proposición de ley presentada por el grupo parlamentario de Izquierda Unida.
Desde la FAPE y la APM consideran inútil que se pase por alto la definición de periodista y se atribuya la acreditación a la nómina y a la imprecisa definición de "ocupación principal y remunerada". Pero sobretodo el llamado Consejo Estatal de Información, el que determina quién es periodista y quién no lo es, aseguran que tendrá el rechazo de la mayoría de organizaciones de periodistas, especialmente las más comprometidas con la defensa de la libertad de expresión
Por su parte IU argumenta que el Estatuto del Periodista Profesional se limita a regular el ejercicio de una profesión, la periodística. Los periodistas contribuyen a formar la opinión pública. Y para que la opinión pública sea libre es preciso que los medios de comunicación y los periodistas realicen su tarea con responsabilidad y con unas garantías mínimas de calidad. "No recorta ningún derecho a los ciudadanos, ni limita la libertad de expresión, ni mucho menos establece el control político de los periodistas".
A partir de estas dos posturas totalmente opuestas, debemos extraer lo más importante, la necesidad de poner en el sitio que merece al trabajo que realizan los periodistas. Nos encontramos en una situación en la que a pesar de ser una parte importante en la sociedad actual, como aquellas únicas personas que tienen el derecho de informar, se está infravalorando el trabajo realizado. Ahora cualquier persona puede opinar de otra por la única razón de haber salido en un reality o haber tenido o decir que ha tenido algo con un personaje o personajillo famoso y después de un tiempo le dan un carnet que dice que ya es periodista.
Por todo ello nos encontramos ante una verdadera crisis de identidad en la que cada uno de nosotros ni sabemos ni lo que somos realmente ni para que estamos haciendo esto. Se puede ser periodista titulado, a secas, pero no profesional, pues para esto último se necesita un carné, además la decisión sobre quién merece esa habilitación estará en manos de un Consejo Estatal de la Información, que es tanto como regalarle abiertemente el control de los medios informativos a los poderes políticos.
Después de esto yo me pregunto: ¿Para qué narices estoy yo estudiando esta carrera, si luego puedo llegar al mismo sitio ahorrándome ir a la universidad?. Ahí es el punto de partida para dar forma al verdadero y nesario Estatuto del Periodista, ser justos y coherentes con la actividad de cada uno.

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