martes, mayo 29, 2007

Hay vida ahí fuera (de la televisión) -Cap I

El hombre es un ser privilegiado ya que tiene la capacidad de comunicarse, reflexionar y pensar (aunque a veces no sé donde la esconde, pero eso es otra cosa). Los contínuos avances a lo largo de la historia han permitido la aparición de la prensa, el teléfono o la radio, ayudando al ser humano a desarrollar su lenguaje. Pero con la llegada de la televisión, no hay lenguaje que valga, la gente ya no sabe hablar ni comunicarse, tan sólo se deja llevar por el fenómeno televisivo que está generando un nuevo ser humano.
La también conocida por "caja tonta", es la primera escuela del niño desde su nacimiento y desde el principio recibe a través de las imágenes un mundo centrado en el hecho de ver. Éste absorbe todo lo que ve y se reblandece con ella, se convierte en un video-niño que ha crecido con la televisión.
La palabra ha perdido su valor inicial y ahora es la imagen la que va por delante pero no por ello con mejores resultados y es que según Alberoni: “Los jóvenes caminan en el mundo como clandestinos, no leen periódicos, despiertan sólo cuando se encuentran en la discoteca por la noche”.
A los 30 años se convierten en adultos educados por el mensaje, que tan sólo responde a estímulos audiovisuales y está marcado por una atrofia cultural o lo que es lo mismo una cultura de la incultura. Se encuentra rodeado por un mundo irreal, audiovisual y no conoce lo que hay fuera de él.
Todo progreso tecnológico es importante, pero ¿La televisión en qué medida lo ha sido? La televisión beneficia y perjudica, ayuda y hace daño, divierte y entretiene, pero esto cambia si en realidad transforma todo en espectáculo, el empobrecimiento de la capacidad de entender.
Ahora llega Internet, un nuevo mundo en el que según Giovanni Sartori podemos encontrar de todo desde todos los puntos de vista. El ciberespacio tiene algo que engancha, enseña cosas al igual que la televisión, pero esta vez son imaginarias.