lunes, noviembre 20, 2006

Claves determinantes


El caso Watergate no sólo tuvo una tremenda repercusión en EE.UU sino en todo el mundo y demostró que “se imponía con cierta urgencia la necesidad de considerar la información como algo susceptible de ser trabajado más a fondo, de ser documentado, ampliado, verificado, contextualizado, indagado y, en definitiva, investigado (Carmen Quesada). Y esto es lo dos desconocidos periodistas en ese momento hicieron, cuando nadie daba un duro por ellos.
Mark Felt era garganta profunda, la fuente que conservó su anonimato durante 33 años. Los historiadores explican que éste reunía los dos elementos que requería la identidad de “Garganta Profunda”: acceso a la información y motivo para filtrarla. Felt siempre le pidió que mantuviera el secreto contase lo que contase y le hizo jurar que no daría indicios de que existía una fuente secreta detrás del caso. Éste se limitó a confirmar datos que los periodistas habían obtenido por sus fuentes, les guiaba cuando se encontraba en el parking con Woodward y les decía: “Van bien”, “Tengan cuidado” o “Se equivocaron”.
Respetar la confidencialidad es vital para un periodista, para generar confianza en la fuente y en las futuras fuentes. Este anonimato es a veces fundamental cuando la persona está dispuesta a arriesgar su vida o su carrera.
A medida que se desarrolla el escándalo los dos periodistas desean entrevistar a las fuentes en los hogares de éstas, identificándose siempre como reporteros del Post, pero para sacarle la información a cada uno de ellos daban a entender una serie de datos para que éstos se lo confirmasen.
Cuando Bernstein descubre el robo en el Watergate empieza a llamar al tipo de fuentes potenciales que a primera vista no son las potenciales como empleados o botones de los hoteles. Ellos les indicaron que algo raro sucedía y pasaron una serie de detalles interesantes, porque no son personas sometidas a las presiones directas de la administración. Woodward por su parte asiste a la audiencia preliminar y comienza una conversación con un hombre que finalmente contribuye en el desarrollo de toda la historia.
Bernstein cuestiona sobre cuestiones éticas cuando trata de identificar llamadas telefónicas privadas utilizando sus fuentes en el interior de la empresa de comunicaciones Bell.
El editor Ben Bradlee dice que pese a los esfuerzos, el New York Times no pudo alcanzarlos en la cobertura, ya que asegura que la ventaja que tenían era que conocían muy bien a las fuentes locales, en especial la policía de Washington D.C.
Bob Woodward opina que “el periodismo trata sobre la eficacia, encontrar a la persona correcta y hacer el trabajo rápido. Revisar una y otra vez los documentos y hablar con las fuentes para ganar así su confianza”.